A principios de 1991, por el interés y preocupación de un grupo de jóvenes universitarios, que se congregaban para reflexionar sobre la problemática económica y social de nuestro país y de nuestro estado, se conformaron como UNIVERSITARIOS POR EL COMPROMISO (UPC). Su visión y perspectiva cristiana, además de la educación popular y la autogestión, fueron sus herramientas y pilares de trabajo. Este grupo de universitarios integrado por estudiantes de psicología, pedagogía, biología y de otras carreras en la Universidad Veracruzana, discutían y reflexionaban la condición de los derechos humanos, el momento electoral que acontecía, la cultura de los estudiantes, los estatutos de la universidad y su compromiso frente a la realidad social de ese momento entre otros temas de su interés. Todo ello, a la luz de su profesión de fe cristiana. Para ello, se rentó una casa que servían de lugar de reunión para la discusión y reflexión, e incluso como casa de estudiantes.

Más tarde, sus integrantes se incorporaron a trabajos como el apoyo a profesores, a campesinos, formaron un grupo de derechos humanos, otro de formación electoral, que les permitió interpelar sus objetivos y sus acciones.

La insatisfacción personal causada por una serie de carencias académica, sociales, religiosas, etc., dio pie a que estos jóvenes buscaran concretar su compromiso social vinculándolo a su formación universitaria y a sus creencias religiosas.

Paralela a esta historia, se formaba otra que se uniría en forma definitiva a la de estos jóvenes. En la Aldea Mece (Menores en Circunstancias Especiales) del D.I.F. municipal, fue sancionado y expulsado un adolescente por haber roto un vidrio de dicho albergue. Al no tener un lugar a donde acudir, pidió apoyo a una persona que le remitió con el Padre David Fernández Dávalos S. J., quien se encontraba participando en UPC.

Así, estos universitarios sin habérselo propuesto, se vieron obligados a atender a un grupo de niños que sobrevivían, deambulaban, dormían y comían de la calle. Si los UPC buscaban concretar sus intenciones de transformar el mundo, estaban ante una realidad ineludible y al mismo tiempo ante un reto que les obligaba a ser congruentes con sus objetivos.

​Ante la falta de recursos educativos, pedagógicos y psicológicos para tratar y atender a estos niños, se solicitó apoyo a instituciones no gubernamentales que tenían ya una trayectoria en este ámbito.

​Fue entonces cuando Universitarios por el Compromiso, elaboran un proyecto para la atención de los niños de la calle, que recibió el nombre de "MANITAS JUNTAS". Ednica (Educación con Niños de la calle, IAP) del D. F. y el Movimiento de Apoyo a Menores Abandonados (MAMA, A.C.) de Guadalajara, fueron guías importantes en el trabajo inicial.

​El nombre Manitas Juntas no genera una identidad entre los niños, más bien es motivo de burlas entre ellos, por lo que nace entonces la idea de MATRACA, que alude a un juguete de la infancia, y en el sentido de que una de sus intenciones es generar "ruido" para llamar la atención de la sociedad sobre las circunstancias en las que viven estos niños.

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  • Fundación Nous Cims

  • Red de amigos Matraca (Profesionistas y especialistas en diferentes campos que ofrecen para la población de Matraca, consultas, estudios, análisis clínicos y servicios jurídicos de manera gratuita.

 

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